No sé. O bien yo tengo un sentido del ridículo excesivamente desarrollado, o bien los publicistas tienen unos huevos del tamaño de sandías y forrados de hormigón pretensado. Porque si no, no lo entiendo. Tan alucinado me he quedado que he vuelto a resucitar de nuevo este dichoso blog (y van ya...)
Ahí tenemos a una mujer temerosa por los estragos que el tiempo ha cincelado en su cara. En machacón y detallista primer plano. Y entonces, emulando a Tom Cruise en Misión Imposible, la pobre cuasi-anciana a la que nadie miraría a la cara directamente porque, ya ves tú, tiene arrugas, se quita la careta mientras declama con una contundencia que yo no he le visto ni a Sir Ian McKellen en Hamlet que "Esto no me pasará a mí".
¿Y cómo, prácticamente grito yo mientras intuyo que el hombre por fin ha superado a Dios y ha descubierto el secreto de la inmortalidad? Sí, vale, parece raro que una noticia que rivalizaría con la segunda venida de Jesucristo o el Oscar a mejor actor principal para Chuck Norris se dé en forma de anuncio televisado, pero cosas más raras se han visto. Pero entonces nos topamos con la dura realidad: una crema reafirmante o alguna murga parecida. Vaya por Dios. Otra vez será.
Pues siento ser un cabrón tocapelotas, pero eso de que no te va pasar a ti, como que no. Te va a pasar, a ti como a todo hijo de vecino, así te hagas accionista de la marca cosmética en cuestión y te bañes a diario en leche de cabra (¿o era de virgen?) mientras entre olor a azufre y moscas revoloteando te cortas un dedo para firmar un pacto con el diablo. Te pongas como te pongas, vas a envejecer. De hecho, es más: vas a palmar. Sí, sí, ya sé que parece un absurdo, que a los pobres esas cosas les pueden pasar pero tú eres dinámica y activa y moderna y europea, y cuando las compañías cosméticas se gastan al año el triple de lo que se usa en investigación contra el cáncer se supone que lo hacen por ti, para que dentro de cincuenta años sigas teniendo veinte y poniendo cachondo al vecino del cuarto. Pero es lo que hay. Así que tú verás, que estamos en crisis: manda un poquito a la mierda a esos cantamañanas que te cuentan milongas, y asume lo que eres con la debida dignidad. Verás como en el fondo y a la larga, es mucho mejor.

Me alegro MUCHO de que vuelvas.
El otro día le enseñé tu sección de "publicidad subliminal" a unos amigos, y nos descojonamos vivamente.
Felicidades.