Y ahora, hagamos un poco de ciencia-ficción. Vamos a imaginarnos que por estos lares alguien tiene las gónadas de hacer un anuncio así, y pasarlo por televisión. Vale, sé que no es fácil de imaginar, porque por desgracia en este supuesto país de golfos nos hemos vuelto bastante gilipollas por el que dirán y ese cáncer contra la humanidad que es lo políticamente correcto. Pero hagamos un esfuerzo, y vamos a pensar por un momento que sí, que lo pasan. Veamos, paso a paso, lo que sucedería:
-Primer día: Pase del spot en horario nocturno, para pasmo general del televidente. La gente normal se regocija, se echa unas risas, y lo mismo hasta se come unas patatas.
-Segundo día: Asociaciones feministas en general y el Instituto de la Mujer Fashion en particular monta un pollo tal que el atentado de las torres gemelas a su lado carece de toda importancia.
-Internet se inunda de chascarrillos, bromas, y entre medias, algún pichafloja protesta porque aquello le parece poco edificante. De forma obvia y matemáticamente exacta, el resto de la humanidad que todavía podemos pensar por nosotros mismos le mandamos a freir espárragos.
-Tercer día: El Gobierno en pleno, hasta este momento ocupado en la difícil tarea de que la crisis económica no nos deje hechos unos zorros, aparca esas nimiedades para poner cartas en el asunto. La vicepresidenta in person, exclama ante los medios que la libertad de expresión (y mucho menos esa tontería del sentido del humor, que es cosa de chalados y freaks en general) no debe permitir atentados contra la dignidad de la mujer de tamaño calibre. Y que como el anunciante no se la envaine a la voz de ya, le van a caer por todos los lados.
-Tercer día, poniéndose el sol: Efectivamente, el anunciante se la envaina, porque que a uno le llamen de todo menos bonito no le gusta a nadie. Aunque se ha ganado mucha publicidad gratuita a cambio, eso sí. Tenía razón el hijoputa de la agencia.
Gracias a jaimixx, de Insert Coin, por pasarme el enlace del anuncio. Sin embargo, las polémicas opiniones del texto son mías, y nada tienen que ver con él,.

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