Debe existir alguna ley en alguna parte que obligue a los publicistas a que todos los anuncios de helados relacionen de forma más bien poco solapada a los productos en cuestión con el sexo. Sí, vale, todos sabemos que si queremos anunciar un producto que se chupa, y teniendo en cuenta que la cabra siempre tira al monte, el camino más fácil es siempre el mismo. Y que de todos es sabido que criticar este tipo de imágenes es cosa de feos, gañanes, y en general despojos de la sociedad que bullen de maliciosa envidia cochina.
Pienso que hay otro plus en la imagen de hoy: para evitar que las asociaciones
de moscas cojoneras como el Instituto de la Mujer Fashion se nos echen a la chepa y nos pongan a caer de un burro por intentar vender helados con el siempre agradable gancho de una tía desnuda y con cara de que ese helado le está provocando orgasmos a mansalva (el comer cosas frías y dulces es lo que tiene, oigan), pues ponemos a la parejita perfecta de turno haciendo algo que, con un importante esfuerzo de imaginación, pueda parecerse en algo al acto en sí de zamparse un helado con o sin palo. De esta forma, alehop, evitamos las críticas e incluso, con suerte, conseguimos que algún memo con medio dedo de frente nos diga que la imagen in question es arte de ese que supera con mucho a la capilla sixtina y otras mariconadas de hace tropecientos años.
De todas formas, digo yo que en lugar de tirar siempre por lo fácil, le podríamos echar un poco de imaginación a la cosa de cuando en cuando, ¿no?
A mi lo que me parece curioso es el cambio de edad del consumidor de helados, porque recuerdo que cuando era pequeño, todos los anuncios de helados estaban dirigidos al público uinfantil, y anda que no ha cambiado nada