Espero ver cómo tomáis apuntes, porque penetrar en la que se supone mejor, más poderosa, y más redonda estación espacial del malvado Imperio Galáctico, llegar hasta la supuestamente bien defendida zona de celdas para maleantes y bichos raros en general, rescatar a una chica que para colmo es princesa de un planeta republicano, escapar utilizando malolientes alcantarillas de amplios accesos, y conseguir finalmente huir sin bajas (bueno, hay una, pero no cuenta porque es voluntaria) ni apenas rasguños, es una hazaña de primerísimo nivel que no se ve todos los días. Veamos:
Un rayo tractor (suena feo, pero es lo que hay) captura a El Halcón Milenario, que pasaba por allí, y que se acercó demasiado porque aquello tan grande que había a lo lejos no podía ser una estación espacial, anda ya. Ante la imposibilidad de conseguir escapar de tan útil rayo, no parece que se pueda hacer mucho, ¿verdad? Craso error. Tras una somera búsqueda por el interior del Halcón que merecería dimisiones varias y alguna que otra cabeza cortada si hubiera decencia en este mundo, las patrullas imperiales no encuentran a nadie. ¿La razón? Nuestros héroes se han escondido en los bajos fondos ad hoc para el contrabando, y, claro está, a nadie se le ha ocurrido desmantelar el Halcón a trocitos para asegurarse de que no se la están metiendo doblada. Añadiéndole a eso que la computadora informa de que los tripulantes huyeron como ratas antes de ser capturados, y todo el mundo sabe que las computadoras, aún las Rebeldes, no mienten, y nos encontramos conque de momento nadie se imagina que nos hemos colado hasta la cocina.
Tras la relajación propia de los cambios de guardia (que esa es otra), nuestros héroes consiguen esconderse en una salita cercana donde, tras enterarse de que la princesa Leia está a bordo, deciden rescatarla y así aprovechar el viaje. Véase cómo: colocamos unas esposas a un wookiee y nos disfrazamos de soldados de asalto. Por suerte, esas máscaras tan molonas consiguen que nadie te reconozca: así que toma nota para futuras incursiones, en esos detalles se reconocen a los genios de la morralla que nos rodea. A continuación, sin vacilaciones y sin conocer el camino, pero ese es otro tema, llegamos a la zona de prisioneros vía ascensor directo. Allí nos hacemos los tontos, soltamos al wookiee cuando nadie nos mira, y montamos la marimorena.
Ya hemos conseguido un tiempo precioso para localizar a la prisionera y rescatarla. Lamentablemente, los imperiales nos cortan el paso a ambos lados del pasillo. No problem, disparamos a una pared para hacerle un buen boquete, localizamos una alcantarilla, y de cabeza, que las cosas se ponen feas.
Vale, ya casi estamos. Ahora solo falta que nuestro droide favorito nos abra la puerta, que ascendamos alrededor de cincuenta niveles, y de vuelta al Halcón para salir por piernas. A estas alturas nuestro anciano jedi ya habrá desconectado el rayo tractor: es un jedi, así que no hacen falta muchas explicaciones, lo hace y basta, que para eso es jedi. Alehop, entramos en el hangar, pegamos unos cuantos tiros de despedida, y nos vamos cagando leches de allí.
¿Fácil? Por supuesto. Lo que pasa es que a estas alturas ya deberías haber pensado que era sospechosamente sencillo. Piensa, borrico, es una trampa, te están siguiendo, van a localizar Yavin y tú les estás llevando hasta allí.
Próximamente, la continuación.

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