En realidad, yo lo veo muy lógico. Utilizar el sexo para intentar vender, por ejemplo, ropa interior o condones con sabor a repollo (véase el astuto juego de palabras), puede tener cierto sentido en este mundo nuestro tan superficial y excluyente. Pero claro, como nadie dice esta boca es mía cuando también se utiliza el sexo para vender yogures o cereales cargaditos de esa explosiva mezcla que es fibra y chocolate, entiendo que el resto de anunciantes se digan "qué coño, a ver por qué nosotros no vamos a poder hacerlo". Supongo que es por eso por lo que el siguiente anuncio, que en otro contexto parecería ridículo y sonrojante, teniendo en cuenta lo que se ve por ahí a diario, hasta me empieza a parecer normal y todo. Preocupante, ¿no?


Por si el amable lector se lo estaba preguntando: sí. Es una barra de pan. Cualquier amago de su calenturienta mente para darle un sentido diferente a la imagen es, como siempre, responsabilidad suya. Aquí sólo anunciamos pan. Nada más.