-La velocidad de movimiento del monstruo de la película supera a la del resto de personajes, independientemente de que dicho monstruo esté vivo, muerto, y/o parcialmente desmembrado.

-Lo indicado en el punto anterior resulta particularmente curioso en dos casos: los zombis, que avanzan a paso de tortuga pero aún así te acaban alcanzando, y todos aquellos monstruos que ganan velocidad conforme van perdiendo partes de su cuerpo.

-Los monstruos no mueren jamás: por eso son monstruos. No importa que se les dispare, queme, electrocute, desintegre, atropelle repetidas veces, o se les pase por una picadora de carne industrial. De acuerdo con "Los Simpsons", sólo existe una forma de deshacerse del monstruo, y consiste en casarlo con Patty o Selma.

-En las películas de terror estadounidenses todo el mundo lo pasa fatal, pero hay que reconocer que si eres mujer lo tienes especialmente crudo:
1. La primera chica guapa que aparece en la película morirá a lo largo de los siguientes cinco minutos de ésta.

2. Cualquier chica que se quite la ropa y se quede en sujetador morirá en los siguientes treinta segundos.

3. A diferencia de los chicos, que solo mueren cuando resultan ser unos bocazas y unos capullos, todas las chicas, ya sean altas, bajas, guapas ó menos guapas, van cayendo una a una según avanza la película.

-Cualquier relación sexual entre personajes terminará de forma abrupta, al ser asesinados por el monstruo. Corolario: todo aquel que moje en una peli de terror estadounidense puede estar seguro de que va a morir (feliz, eso sí).

-Resulta totalmente absurdo intentar escapar en un coche: éste jamás arrancará a la primera.

-No importa las veces que se remate al monstruo de la película: después de ser disparado, apaleado, atropellado, quemado y descuartizado, regresará para hacer de las suyas.

-Aunque huir escaleras arriba es la peor forma posible de escapar de cualquiera, sigue siendo el método preferido de los personajes de película norteamericana.

-Relacionado con el punto anterior: una triste puerta de madera de pino no es un obstáculo excesivamente problemático para un monstruo, incluso aunque dicha puerta disponga de una cerradura o pestillo. Por supuesto, esta situación se hace extensiva a las barricadas que suelen colocarse como refuerzo, y que suelen consistir en mesillas de noche y similares.

-El monstruo tiene por norma dejar a sus víctimas escondidas en armarios, colgadas tras puertas, en bañeras, etc., de forma que puedan ser encontradas por uno de los últimos protagonistas (generalmente, una chica, que gritará con mucha histeria) en medio de un ataque de nervios.

-Aunque lo más sencillo que puede elegir un monstruo para asesinar a los personajes es un arma de fuego, sin embargo prefiere la utilización de cuchillos, hachas, machetes, palos aguzados y motosierras.

-Curiosamente, los monstruos extraterrestres asesinan a los hombres pero se acuestan con las mujeres, o viceversa, pero rara vez ambas cosas al mismo tiempo.

-Recuerda siempre que aunque le hayas arrancado al monstruo la cabeza con una excavadora y hayas quemado su cuerpo, regresará en la última secuencia.

-Ante la amenaza evidente de ser víctima del monstruo, la peor opción siempre consiste en entrar en la cocina y coger el cuchillo más gordo que uno se encuentre.

-Las persecuciones entre un monstruo y un protagonista transcurren generalmente de noche, por calles total e incomprensiblemente vacías.

-Incluso en los raros casos en los que el protagonista acaba con el malo (cuando éste es mortal), podemos estar seguros de que en futuras secuelas reaparecerá de nuevo, aunque al final nos enteremos de que era su hermano, madre, o primo segundo por parte de cuñada.

-Relacionado con el anterior, los guionistas no necesitan estrujarse las meninges demasiado cuando el malo es un monstruo. Para que éste reviva, tienen a su disposición elementos como son experimentos genéticos o hechizos de vudú.

-Previo a la aparición del monstruo es necesario un sobresalto en forma de gato que aparece de repente.

-El monstruo tiene tendencia a esconderse con el simple procedimiento de mantenerse en una zona oscura de una habitación, de forma que un relámpago pueda iluminarlo en el momento oportuno.

-Todo aquel que dice "los monstruos no existen" muere al segundo siguiente de haber pronunciado dicha frase.