Ya en una entrada anterior al blog destacaba una curiosa forma de anunciar un producto tan inocuo en lo que se refiere a modos de anunciarse como pueda serlo la leche. Lógicamente, inferí por el resultado que no debe de haber ninguna otra forma de presentar un anuncio impactante que no sea a base de rubia y derramamiento de líquido blanco. Pensaba que no lo vería repetido por aquello de que una vez es casualidad pero dos es conspiración judeomasónica, pero mira tú por dónde, como si estuviéramos en un circo y al grito entusiasta de "y ahora el más difícil todavía", me he encontrado con un segundo ejemplo mucho más bizarro aún que el anterior. Como siempre digo en estos casos, aconsejado por mis numerosos abogados, esto no es lo que parece, todo es culpa de vuestras calenturientas mentes, y es que sois unos enfermos: