Me estoy empezando a preocupar. A ver si va a ser verdad lo que comentan mis amigos, entre reproches varios, acerca de que estoy empezando a ver fantasmas donde no los hay, y que me lo haga mirar…
Porque, cual perturbado de película norteamericana que ve soterradas conspiraciones gubernamentales donde no las hay, cual agente Mulder convencido de que su gobierno le está tomando el pelo a base de bien y riéndose en su propia cara, yo estoy empezando a ver en todas partes intenciones ocultas. Y, en mis cada vez más escasos momentos de lucidez, me digo que no, que los publicistas no pueden ser tan retorcidos, que son profesionales irreprochables que no buscan el doble sentido en sus trabajos:

“Tu solución para un día estresante”, leí. Y en mi cada vez más preocupante paranoia, salté de la silla como si una avispa me hubiera pinchado el culo. Igualito que un viejo carca cualquiera. Porque se supone que de lo que aquí se está hablando es de un relajante baño con los productos anunciados, pero, me dije, nada puede ser lo que parece. Ni hablar. El producto se puede anunciar sin que la modelo de la foto esté tan descaradamente despatarrada en la bañera. Sin que la modelo tenga una expresión sospechosamente placentera para estar simplemente tomando un baño. Sin que, por la posición de la susodicha y la falta de una de sus manos (que sospecho se encuentra situada justamente en su misma bisectriz, qué escándalo, qué perversidad, qué descoco), se me revele que la “solución” para el día estresante de marras no es precisamente la aromaterapia, no.
Pero sé que no puede ser así. Sé que exagero. Si hay algo de lo que la publicidad carece, es de dobles sentidos. ¿Verdad?

27 jun 2007 | 04:03 PM
En todo caso, creo que la solución empleada por la modelo para el estrés es tanto mejor que la más olorosa de las aromaterapias. Y tanto más barata.
27 jun 2007 | 11:05 PM
Ya sabes que es lo que más vende. Te lo pueden prometer directamente como Axe o de forma más sutil.