Curioso concepto este, y encima puesto como bandera ejemplarizante por algún indocumentado que otro que ha creído ver en él poco menos que la definitiva salvación de la cada vez más enfangada cultura occidental. Resulta que tenemos a una marca de cosméticos (que ya hay que echarle morro), denunciando que los de siempre, o sea, nosotros, los tíos, los miserables que siempre estamos pensando en lo mismo y que haciendo uso de un maléfico poder heredado de algún supervillano sin cara las obligamos a mantener una absurda carrera en pos de la inalcanzable perfección de la belleza física para nuestro regodeo y perverso provecho, ya hemos dado guerra más que suficiente, por lo que ya es hora de que las cosas cambien. Y por ello se llama a las mozuelas que en el mundo son a la rebelión inmediata. Todas vosotras, se grita desde el atril, sois bellas porque los cánones impuestos por los de siempre son artificiosos e irreales. Así es como debe ser, y ha llegado el momento de que las cosas sean como deben ser. Así que, arriba los puños, camaradas, por la revolución, ándale hermana, hasta la victoria siempre, ahorquemos al último modisto con las tripas de la última modelo, allosanfans de la patrieeee….
Como escarpias se me ponen los pelos al imaginármelo. Qué bonito y qué grande y qué todo, copón ya. Pero, claro, al final, pasa lo de siempre…
Mira que me parece raro que nadie haya dicho nada por el engañabobos este. Porque, al fin y al cabo, ¿aquí de qué se está hablando? Pues de comprar, claro. De que hagamos un mundo mejor y todo eso, pero, claro está, que Dios dijo hermanos pero no primos, en ese mundo mejor todas ustedes, camaradas, por la revolución, ándale hermana, y todo eso, tendrán que seguir utilizando nuestros productos. Tendrán que ser obviamente respetadas porque es de justicia histórica y de ahí la revolución, ándale hermana, etc., pero no nos iremos a olvidar ahora de que, en cualquier caso, y ,bueno, tampoco hay porque ponerse así, tú y todas las que son como tú, con nuestros magníficos productos y por la belleza real y democrática bien puedes gastarte unos eurillos, ¿no?
El sexismo es un elemento claramente censurable en general, y en particular cuando se utiliza como elemento de promoción y venta. Parece que en esto estamos todos de acuerdo. Me gustaría, sin embargo, que quienes en estos casos miran para otro lado tuvieran el coraje de admitir que utilizar conceptos de lo “políticamente correcto” para llegar al mismo objetivo, el de la promoción y venta, es igualmente censurable. O, cuando menos, para preservar mi salud mental y de la de la gente que aún es capaz de pensar por sí misma, de no intentar hacernos creer que estamos poco menos que vislumbrando el amanecer de una nueva era de igualdades, bajo los auspicios de, que anda que hay que joderse si esto no parece ya una película de los hermanos Marx, una empresa cosmética.

Escribe un comentario