Seguro que al “creativo” se le fundieron los plomos debido al esfuerzo. Primero, porque como le habían explicado en la facultad el primer día de colegio, para publicitar cualquier cosa, y no importa que sean cosméticos, ropa de baño, licores o mantillo para plantas, nada hay más efectivo que una rubia (muy) escotada con cara de que le estén echando el polvo de su vida. Reiteramos: sin importar demasiado qué es lo que se pretende vender. Pero es que encima, en este caso las cosas venían rodadas: había que publicitar un producto que combina muy bien (según el anuncio) con leche, así que el “creativo” sólo tuvo que echar mano de su manual de simbolismos freudianos para torpes, y ahí estaba, en negro sobre blanco, el quid de la cuestión: mujer, leche que se derrama, etc.

No creo que el “creativo” haya ganado nunca un premio, pero coño, viendo el resultado, ¿no se lo merecía?: