Ahora ya sabemos que es cierto: a partir de nuestra generación, vamos a vivir para siempre. Ya entendemos la razón por la cual nuestros antepasados se iban a criar malvas con una regularidad matemática y de muy mal gusto, y no tiene que ver con la natural naturaleza de las cosas, qué va: es que no hacían vida sana.
Quizá se pregunte el amable lector qué entendemos desde el mundo publicitario por vida sana. Para ello, no hay más que contemplar atentamente las instrucciones con las que, gratuitamente y por el morro, bombardeamos a la plebe de forma inagotablemente continuada. En cualquier anuncio que pretenda vender un producto vagamente relacionado (en el mejor de los casos, que por cierto es casi nunca) con la salud, siempre mostramos el auténtico, verdadero e intransferible estilo de vida sana. Que pasa por los siguientes inexcusables pasos:
-Levántate con un optimismo abrumador, producto de tu envidiable nivel de vida, que está al alcance de cualquiera que tenga tu energía natural para coger al toro por los cuernos. Que papá te haya enchufado en la notaría para vivir del cuento toda tu vida nada tiene que ver, no tergiversemos los hechos.
-Para cuidar tu salud, acude a tu gimnasio habitual. Sé que las malas lenguas dicen que podrías hacer deporte jugando al fútbol con los amigos en un descampado, corriendo por el parque, o yendo a la playa a nadar en vez de a tomar el sol como una lagartija, pero tú no hagas ni puñetero caso. Para hacer auténtico deporte, debes ir a un gimnasio, en el que los profesionales del ramo te orientarán adecuadamente para que no hagas el canelo. Sus numerosas cuotas son asequibles para tu envidiable economía, y de nuevo no olvides que lo otro no es hacer deporte ni de coña.
-Hazte chequeos regulares. No porque seas un hipocondríaco, sino porque se trata de un acto útil y tranquilizador. Obviamente, acude a tu clínica privada favorita, sabiendo que el elevado gasto subsiguiente no afectará a tu robusta economía.
-No se te ocurra ir a una tasca de pueblo a comer una fabada ó tortilla de patatas, hechos con productos cultivados en el pueblo sin ningún tipo de garantía sanitaria y sello de calidad europeo. Aparte de que es una ordinariez en sí misma, y tú eres demasiado moderno y dinámico como para entrar en un sitio lleno de moscas y gente con boina, esos productos de pueblo son maléficos para tu dieta médicamente comprobada. Ingiere vitaminas en bote, come ensaladas de lechuga transgénica, utiliza la plancha para todo y sin gota de aceite ó sal, y compra los productos biológicos que tu mayordomo encontrará en su supermercado habitual, garantía de calidad insuperable a precios prohibitivos para la gentuza pero no para ti y tu sana economía.
-Pásate por la clínica dermoestética del primo Juan para hacerte unos arreglillos cuando así se requiera. Aunque algunos tontos del haba opinen que quitarse grasa de los muslos con una especie de batidora gigante es una indecencia, un peligro potencial para tu vida, y una forma bastante estúpida de tirar el dinero, tú y yo sabemos que esos trabajillos estéticos son en realidad una excelente terapia para cuidar tu salud. Además, el primo Juan te hará un precio excelente, y ya me dirás que son 4.000€ de un tirón para tu excelente economía.
-Hazte con regularidad unos masajes bien dados por auténticos profesionales. Págales lo que te pidan (aunque algunos pobretones podrían opinar que se trata de un pastón), porque se lo merecen sobradamente. No olvides que aunque parezca otra cosa cuando te embadurnan con barro ó chocolate, en realidad están cuidando de tu salud con esmero y acierto.
-Duerme ocho horas todos los días. Para algo estás pagando a tu chacha, tu mayordomo, tu chófer, tu niñera y tu secretaria, para que puedas cuidarte sin padecer estrés y durmiendo a pierna suelta ese número mágico de horas diarias. A fin de cuentas, tu envidiable, robusta, sana y excelente economía, que está al alcance de cualquiera que realmente se lo proponga, bien te permite esos dispendios.
Además, todo sea por cuidar de tu salud, que todo el mundo sabe que la salud es lo primero.

Si yo hiciera todo eso moriría de un infarto por el stress....