Este es tronchante. En casos como éste no me queda más remedio que pensar que el “creativo” publicitario responsable (nunca mejor dicho) de semejante broma lo hizo aposta, en plan vamos a echarnos unas risas, coño. Porque la alternativa, es decir, que lo hiciera en serio mientras pensaba soy un genio, me parece tan difícil que me planteo que ni hablar, que nadie puede ser tan sumamente garrulo.

La cosa es que bajo el eslogan “Qué es sexy?”, pretendiendo el viejo juego sexy=producto anunciado, se hace una composición de una serie de parejas más ó menos amorradas. Supongo que el que mira el anuncio debería elegir cuál le parece más sexy de todas, y que la respuesta (obvia, por otro lado) es que, en todos los casos, el producto anunciado es directamente responsable.

Pues muy bien. Y digo yo: ¿ese melocotón con leche derramada es sexy? ¿Tiene algo que ver el susodicho melocotón con el concepto del anuncio? ¿No había una forma menos torpe y obvia de simbolizar lo que se está simbolizando? ¿Los creativos le dan al orujo como otros le damos al agua del grifo? ¿Alguien sabe cuántos son cuatrocientos dracmas?