La cosa es más o menos como sigue:
En ocasiones, ciertos “creativos” con el rostro elaborado a base de hormigón plantean, como excusa para sus desmanes risibles hasta quedarse uno tonto, que lo que en realidad están haciendo es arte, con mayúsculas y en letras floridas, lo que se deduce fácilmente porque son seres leídos, que saben de lo que hablan, y que utilizan enrevesadas simbologías freudianas para potenciar sus mensajes consiguiendo así que lleguen con mayor fuerza al consumidor.
Es por esa razón que fotografías como la que se muestra a continuación no suelen ser, como podría pensarse después de alucinar un ratito tras verla, descerebrados ejemplos de total falta de sutileza a palo seco, o cuando menos, muestras descacharrantes de lo que un publicitario con sentido del humor puede colarle a un cliente. No. En realidad, se trata de curiosas mezclas de publicidad (poco) subliminal e intentos patéticos de creerse uno mismo el nuevo dios del orbe publicitario, capaz de demostrar lo mucho que sabe de simbolismos crípticos tan complejos para la mente humana como que (anda tú, no me digas, pues no me había dando cuenta, la verdad) entre otras cosas un cohete y una botellita son una polla (símbolo fálico, que diría el artista tras lanzarte una mirada despectiva):

En fin, qué cosas :)

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