Hay que ver. Vivimos en la era de los que se la cogen con papel de fumar prácticamente a diario, por lo que pueda pasar. Supongo que la manía ha sido importada de los Estados Unidos, curioso país en el que hay personas que, tras fumar durante 30 años, al desarrollar una enfermedad no se les ocurre otra cosa que ponerle un pleito a la empresa tabaquera de turno, en concepto de daños y perjuicios, con un par.
El caso es que hasta hace cuatro días yo, que soy de natural ingenuo y un poco cortito, pensaba que la manía un tanto tonta de poner una afoto en cualquier envase de producto alimenticio cualquiera no era sino una maniobra publicitaria al uso, con el fin de mostrar el producto en cuestión de forma más atractiva. Teoría que me chirriaba un poco, la verdad, porque de ser así no entendía muy bien a qué narices venía la frase aclaratoria "Sugerencia de presentación" como pie de foto en todos los casos. Coño, me decía yo, claro que es una sugerencia de presentación, aquí mis primos se deben creer que soy un redomado gilipollas si al comprarme un envase de queso en lonchas con una foto de un bocadillo de palmo me estoy comprando, además del queso, el pan.
Pero no, hete aquí que el otro día, sin saber muy bien cómo ni por qué, vi la luz. No es que los publicistas encargados del diseño de los envases crean que somos imbéciles, no (bueno, a veces un poquito sí, porque lo de diseñar los tubos de desodorante en formato roll-on con descarada forma de consolador tiene su aquel del que hablaremos otro día), sino que lo que sucede es que se están curando en salud. Colocando la frasecita de marras en la fotografía se evitan situaciones tan bochornosas como probablemente reales tal que así:
-Señores, mi representado tiene las cosas muy claras. Cuando adquirió su producto, lo hizo movido a engaño a causa de esta representación que aparece en el paquete. Como se puede apreciar claramente, aparece un apetitoso plato de galletas acompañado de un vaso de lo que parece zumo de naranja y dos tostadas recién hechas. Comprenderán el disgusto de mi representado cuando abrió el paquete y sólo se encontró con las galletas.
-¿Está de broma?
-Puedo asegurarle por mi abultada minuta que no. De hecho, como parte del pleito que planeamos ponerles, se encuentra el tema de los daños morales. Porque no sólo engañaron a mi cliente con la promesa de un producto que no estaban vendiendo, sino que le inflingieron una importante depresión al sentirse estafado y hambriento. Comprenderán que no podemos permitir algo así.
-Pero si la fotografía es una sugerencia. ¿Qué clase de estúpido creería encontrarse otra cosa sino...?
-Creo que acaba de ganarse un segundo pleito por difamación.
Lo mismo creéis que estoy exagerando. Pues yo diría que ni siquiera un poquito, la verdad. En un mundo en el que la información objetiva está al alcance de la mano para quien la quiera consultar pero aún así se obliga a poner una pegatina en todas las cajetillas de tabaco en las que ponga que el tabaco te va a enviar a criar malvas, todo puede ser posible.

Es que los abogados son capaces de cosas que jamas imaginaríamos...