Y, por una vez, diría que no estoy exagerando. Veamos:

Cuentan por ahí que allá por el año 68 cuatro ó cinco jovenzuelos bichos raros procedentes de Lousiana se marchan a California debido a una irresistible necesidad de expresarse artísticamente. Aunque se dice y se comenta que apenas sabían tocar un instrumento musical, suplen el pequeño detalle a base de juguetear con las posibilidades de un estudio de grabación. En 1971 envían una demo a la Warner, quien se lo devuelve en un sobre en el que se indica “To the residents from 20 Sycamore St."; les parece tan curioso, que a partir de entonces utilizarán como nombre de guerra “The Residents”.

Así que se inventan su propio sello discográfico y lanzan su primer LP en el 73, una parodia beatle titulada Meet the Residents, en la que ya quedan claras sus señas de identidad musicales: melodías complejas y difíciles interpretadas con instrumentos deformados en estudio y mezclados con raros efectos de sonido. A partir de entonces, mantienen una larga carrera que continúa a día de hoy, y en la que sigue destacando su característica más conocida: el anonimato. No conocemos quiénes son en realidad, incluso se duda de su número exacto. Existen teorías tan curiosas como que su primera formación era la correspondiente a John Lennon, Paul Mcartney, Frank Zappa y Matt Groening.

Y así, con la tontería, llevan cuarenta años de carrera, han sido expuestos repetidas veces en el MOMA y otros templos de la cultura moderna, se los considera precursores del sampler, de ciertas corrientes de la música electrónica, de la conjunción imagen-sonido para crear una obra artística, y de muchas otras cosas. Sigue sin conocerse quienes son en realidad, y siguen siendo los más raros bichos raros de la historia de la música.

Para los más curiosos, haré una pequeña trampa: esta es una de sus temas musicales más asequibles (así que os podéis imaginar el resto): Harry the Head.