Las cosas como son: sobran las palabras.

Pero vamos a intentarlo:

-Charlize es la única actriz del mundo que ha logrado que, en contra de lo que todos mis afilados instintos de veterano fan de ciencia-ficción gritaban alarmados, haya pasado religiosamente por taquilla para ver “Aeon Flux”.

-Charlize es la única actriz del mundo que ha podido hacer que vea tres veces “Noviembre Dulce”, un tostonazo de aquí te espero mezcla de comedia romántica y dramón de telefilme de sobremesa con el blandengue de Keanu Reeves como partenaire, y sin prácticamente pestañear más de un par de veces durante hora y media.

-Charlize es la única actriz del mundo con la capacidad de obligarme a pasar por mi video club habitual para alquilar “Mi gran amigo Joe” sin que sorprendentemente se me caiga la cara de vergüenza ni llegue a ponerme un poquitín colorado a la hora de darle mis datos a la chica que cobra.

-Charlize es, en fin, la única actriz del mundo que ha conseguido desviarme de mi intención original de crear un blog en el que hablar sobre las miserias del mundo que se reflejan en el tantas veces venenoso mundo publicitario, para llevar a cabo la poco sutil y manida maniobra de poner una fotografía atrayente en el susodicho blog sin ninguna excusa aparente. Y que encima, hasta me parezca normal. E incluso lógico.

Hay que ver.