Capítulo 7: Tu vientre, plano del modo más natural que existe (excretando con nuestra ayuda).
Imaginad por un momento una situación tal que así:
Atención, damas y caballeros: mil gracias por congregarse aquí; hoy tengo el honor de presentar el último producto de la firma Liar e hijo, una fórmula magistral elaborada con ingredientes naturales mezclados siguiendo una ancestral receta familiar que les permitirá, damas y caballeros, lucir con orgullo un vientre liso y al tiempo musculado como un rallador de queso. Pero no me crean a mí, damas y caballeros, escuchen el testimonio de esta jovencita que cansada de su antiestética tripita decidió probar, al irrisorio precio de 119.95, el principal orgullo de nuestra firma, este producto clínicamente probado, natural, de agradable sabor, placentero, con el cual podrán finalmente presumir del cuerpo que siempre han deseado, véanla, por favor, levántate un poco la camiseta, gracias, querida, ahí lo tienen, damas y caballeros, lo que ven no es producto de largas horas de gimnasio, agotadoras tandas de abdominales, interminables jornadas de duro y sudoroso deporte. Sólo ha necesitado utilizar nuestra fórmula diariamente durante unas pocas semanas, y permitir que la naturaleza siga su curso. En efecto, damas y caballeros, su ingesta le permite una regularidad sorprendente a la hora de utilizar los necesarios servicios de los tan denostados retretes, y pueden creer en la demostrada honradez de este humilde vendedor cuando les asegura que de esta forma, y sin ningún otro esfuerzo, conseguirán unos abdominales como los que pueden ver por sí mismos sin trampa ni cartón. No duden un momento más, un producto natural sin riesgos para su salud como la de algunos dudosos fármacos que muchos maleantes venden sin orden ni concierto, que les permitirá lucir su natural belleza con toda seguridad y en un tiempo récord. Y, sólo durante esta humilde presentación, podrán obtener una inigualable oferta de dos por uno…
Inconcebible e irreal, ¿verdad? Sí, supongo que sí. Por eso resulta tan curioso que ciertos productos lleven una temporada vendiéndose intentando difundir la idea no de sus supuestas propiedades nutritivas, o de que están muy sabrosos, o que son muy saludables (un cuento chino al que son muy aficionados), sino de que su utilización permite, utilizando una serie de eufemismos, ya visuales, ya orales, cada cual más sonrojante que el anterior, obtener un vientre atractivamente plano e incluso (lo intuyo en algunos casos) un ombligo perfectamente dibujado, y supongo que sin pelusillas. O sea, hablando en castellano del de toda la vida, que dichos productos te permiten defecar con regularidad, eliminando así de alguna forma que aún no he comprendido muy bien el sobrante que el cuerpo no necesita y convirtiéndose así por arte de magia en un cruce entre chicarrón del norte, bombero de fantasía erótico-festiva y obrero de la construcción guaperas y anunciador de refrescos, en el caso de él, y mezcla de vigilanta de la playa y adicta al aerobic desmenelado, en el caso de ella.
La verdad es que hay días en los que uno comprende muy bien el famoso aserto de Phineas T. Barnum acerca de la extraordinaria tasa de natalidad de los tontos.

Esto es tan timo como las gafas de rayos x para "mirar dentro"·.