El caso del compositor norteamericano Moby (sí, no es una leyenda urbana, su verdadero nombre es Richard Melville y es descendiente directo del autor de Moby Dick, Herman Melville), es sumamente curioso: empezó su carrera allá por el 91 (bueno, quizá antes, del 91 es su primer single publicado que yo sepa, “Go”), publicó un par de álbumes muy interesantes así como un montón de remixes, se convirtió en un reputado remezclador, pero nadie lo conocía fuera de los ámbitos más especializados.
Y entonces, en 1999, publica su álbum “Play”, y se convierte en un gurú de la música electrónica de fin de siglo. ¿Y cómo lo consiguió? Pues independientemente de la calidad de su música, lo cierto es que ha sido el único artista que ha conseguido que todos los temas de uno de sus discos (el propio “Play”) se hayan utilizado como scores de anuncios publicitarios, lo que le hizo conocido en el mundo entero. Porque cuando la gente supo que temas como Honey, Find my baby, Porcelain (utilizada en las promos de TVE durante mucho tiempo), Bodyrock ó Natural Blues estaban incluidos en un único disco de un solo artista, se lanzó a las tiendas de discos hasta que se vendieron más de 10 millones de copias del trabajo del neoyorquino.
A día de hoy, las canciones de Moby se han utilizado en más de 3.000 anuncios publicitarios de cientos de distintas marcas comerciales; no sólo del álbum “Play”, también de sus trabajos posteriores, como los anuncios de Nokia basados en el “In my heart” de su disco “18” y el último ejemplo en España, en concreto la nueva campaña de Movistar, en la que se incluye una de las mejores canciones de su último disco, “Hotel”: Sleeping away.

He de reconocer que yo también lo descubrí gracias a los anuncios y bien que me alegro de ello. Eso ha pasado con muchos artistas como por ejemplo DesRee