Me resultan especialmente llamativos los anuncios de esos productos tan de moda con bifidus activos (los pasivos deben quedarse en casa) cassei inmunitas de esos, actimeles variados y otros pseudolatinajos varios que me huelen a timo pero de lejos, en los que se nos presenta (redoble de tambores, maestro, por favor) a la mujer de hoy en día. Según lo que nos narran con evidente entusiasmo estos anuncios, la mujer de hoy en día es una madre de un par de hijos (normalmente niño y niña, rubitos, guapos y sin una sola herida en sus prístinas rodillas), cuyo primer trabajo del día es levantarlos, lavarlos, vestirlos, darles el desayuno y llevarlos al colegio para que den allí un poquito el coñazo. Por otro lado, la mujer de hoy en día es una profesional que una vez colocados los canijos en el cole, trabaja, pero no en cualquier parte, no, es una arquitecto ó científico ó chef que demuestra que su inteligencia, buen hacer, y duro trabajo la han puesto allí porque ella lo vale. Aunque suponemos que un trabajo así le robará la hostia de tiempo, la mujer de hoy en día es sin embargo capaz de buscar un par de ratos libres para dedicarlos a ella misma, ya sea haciendo gimnasia, comiendo con sus amigas, ó pintando un cuadro para dar salida a su enorme talento artístico. Antes de finalizar el día, aún tiene tiempo de reunirse con su atractivo marido y prepararle una cenita romántica a la luz de las velas. Aunque no se muestra, suponemos también que finaliza el día echándole a su marido un polvazo de los que hacen época.

Bien llegados a este punto, es lógico que la mujer de hoy en día, que puede con todo eso y más pero también necesita una ayudita de cuando en cuando para que su salud y sobre todo su entusiasmo innato no se resientan, se tome un lingotazo de esos yogures que no son yogures ó esa especie de leche con los inmunitas de las narices incluidos a modo de batido, para recuperar así las energías. Lo cual nos ha llevado, alehop, al razonamiento de los anunciantes.

Uno se plantea seriamente a quién va dirigido este tipo de anuncios. Porque aunque te llamen machista por ello, lo cierto es que la mujer retratada en ellos es más falsa que un euro de contrachapado. Porque muchas mujeres (la mayoría, lo mismo que la mayoría de los hombres) no son envidiadas profesionales de éxito, son currifichantes de infantería como todo hijo de vecino. Por otro lado, como por mucho cassei que te tomes el día tiene 24 horas, el retrato de esa mujer que hace tantas cosas no es cierto, y si no que se le pregunten a las abuelas y abuelos, que son quienes se dedican a cuidar a los nietos porque sus padres no tienen tiempo. Porque vamos a ver y seamos serios: ¿existen personas así? Generalizando, desde luego que no. Alguno y alguna habrá, pero que no nos vengan con milongas, que lo vemos todos los días, la realidad es otra muy diferente, más complicada y con bastante menos glamour de ese.

Sin embargo, éste es uno de esos tipos de anuncio que consiguen moldear la sociedad. Han creado de la nada un prototipo de mujer cuasi-imposible e inalcanzable, y nos han convencido de que es real. Lo que es mucho peor, le están diciendo a las mujeres que si no quieren sentirse unas fracasadas y arrastradas de la vida y por el contrario quieren presumir ante sus congéneres de su exitosa vida, tienen que ser como las modelos de estos anuncios, tener tiempo para todo, tener un trabajo chupiguay, tía, ser la leche de moderna, y por si no os habíais dado cuenta del detalle añadido, estar muy buena. Olé los cojones de los anunciantes, sí señor, que encima han conseguido que levantar la voz ante este falso modelo te lleve a ser criticado por machista y miserable.

Vivimos en un mundo que no nos merecemos, oiga.