De cuando en cuando, el Ministerio de medio ambiente de este país nuestro tan moderno y capaz nos intenta adoctrinar mediante una campaña publicitaria de concienciación para que ahorremos agua.
En principio, nada tengo en contra de este tipo de campañas institucionales que creo necesarias siempre y cuando no sean partidistas, aunque preferiría que la empresa de marketing finalmente encargada fuese elegida mediante pliego de condiciones no amañado, en lugar de dárselo directamente a algún familiar de mandamás de forma solapada, pero en fin, eso supone ir en contra de nuestra cultura y nuestra idiosincrasia como pueblo, y esas cosas últimamente están muy miradas por aquí.
Lo que sí me joroba sobremanera es la dichosa costumbre de poner sobre los hombros del personal de a pie que somos la mayoría la responsabilidad última de que no nos deserticemos a marchas forzadas, cuando resulta que vemos a nuestro alrededor a diario derroches de agua más que hirientes por parte de quienes nos gobiernan en sus ratos libres entre concesión y pelotazo vario.
Un ejemplo reciente:
Esa rotonda recién terminada, con su jardincito de césped. Sólo hierba, recordemos que el césped es un modo hipermegaguay de denominar a la hierba de toda la vida, nada de un plantel de flores ó algo así que requiera un cuidado especial por parte de los (permítanme que me sonría un poquito) jardineros municipales. Y, seguro que a estas alturas ya lo habéis adivinado, en mitad de la rotonda ese aspersor echando agua a litro pelado como si le fuera la existencia en ello. Además, como pasa siempre, y yo no sé quién demonios es el incompetente que inventó ó instala este tipo de artilugios, funcionando con tanta potencia que la mayor parte del agua se derrama en el duro alquitrán de la calle (quizás alguna lumbrera del ayuntamiento pensó que así también se volvería verde).
Al ver aquello, me puse a pensar con una mezcla de incredulidad e irritación en la cantidad de litros de nuestra tan valiosa y escasa agua que el ayuntamiento de turno estaba desperdiciando en aquel momento con una despreocupación rayana en el delito, y en cuántas veces podría yo cepillarme los dientes con el grifo abierto sin llegar a derramar en la puñetera calle tanta agua como podía ver en aquel momento corriendo para alcanzar la cuneta más cercana. Claro está que en los ayuntamientos no se destacan precisamente por pensar demasiado (bastante trabajo tienen con lo de recalificar a tutiplén para salir de pobres ante nuestros pasmados rostros), y por lo general a ellos las susodichas campañas de concienciación se las traen al pairo. Se conoce que no han captado el último mensaje publicitario al respecto, el del acertado (hay que reconocerlo) eslogan: "total, por unos litros".
A ver si empiezan a aplicarse el cuento, dejan de tomarnos por memos y retrasados ya, y se van olvidando de crearnos mala conciencia, que bastante tenemos con nuestro día a día.

Es lo que tienen los anuncios constitucionales independiente del gobierno que sea, que tiene su punto hipócrita, como los del tabaco o los de las fuerzas armadas. De todas maneras, en este caso es por un bien común y efectivamente, me parece un slogan y unos anuncios muy acertados. Por ejemplo me parece que la campaña sobre el tabaco no es del todo correcta con la utilización de niños.
He visto la campaña publicitaria y ciertamente, me "sorprende" que no aparezcan otros grandes consumidores de agua.
¿ Qué ocurre con los campos de golf? Conozco un caso concreto en el que se ha privatizado un espacio público de muchas hectáreas, cortando caminos, invadiendo espacio fluvial, abriendo pozos ilegales... para que 1000 socios puedan disfrutar de su deporte y la instalación tenga un consumo de agua equivalente a una ciudad de 50.000 habitantes.
La industria y la agricultura también son grandes consumidores de agua. Por cierto, las infraestructuras hidráulicas no es que sean tecnología punta precisamente.
Y ¿qué me dicen de esos complejos turísticos al estilo del que no se cansan en publicitar en televisión, donde podemos ver a la presentadora famosa de turno vendernos una Florida a la española? Y con pista de esquí artificial!!! Increíble.